Segunda jornada – Temporada 2

by SlamPoetrySantako
2 años ago
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La magia del silencio

Hay noches mágicas. Noches que emocionan y te hacen entrar en calor. Noches en las que la lírica hace enmudecer al resto de los mortales. Y la noche del viernes 15 de noviembre, fue una de ellas.

Pero empecemos por el principio. ¿Sabéis lo que pasa en el backstage minutos antes del espectáculo? El equipo junto con las y los slammers se reúne para hacer el sorteo que establecerá el orden de salida. La mano inocente de la invitada especial es la que saca al azar, una a una, las papeletas con los nombres de los participantes. Se presentan las caras nuevas y se saluda a las ya veteranas, ampliando así, la gran familia que siempre ha caracterizado al slam de Santako. Y cuando todo el mundo está en su sitio, con la sala llena, se bajan las luces y empieza la magia.

Comienza la segunda jornada de ésta nueva temporada con Isa García sobre el escenario recitando un texto de Leonard Kohen. “No eres capaz de comprender las consecuencias de lo que haces” y, oído de sus labios, lleva a pensar como de alto puede llegar a ser Slam Poetry Santako. Tras la bienvenida de rigor, Pablowski ocupa su lugar y nos recuerda que “Santako está donde se merece”. Anuncia los próximos eventos, agradece el trabajo de las y los compañeros y, exhibe el trofeo especial de la noche: un tanga dorado con el logo del slam. Sube la temperatura de la sala y Pablowski aprovecha el efecto para invitar a los slammers a que se “follen nuestras mentes”, y reclama “vírgenes” entre los asistentes para hacer de jurado. El público está animado y, una vez tenemos las pizarras repartidas, toca presentar a la invitada especial: Ainara.

Huelga decir, que las presentaciones de Pablowski son una obra en si misma. Ésta “golondrina de voz dulce, rostro de mármol y versos de tinte lorquiano” es ampliamente conocida en la escena del slam y viene a presentar su primer poemario “Poesiadicta”. Porque, no se engañen, con apenas veinte años, Ainara es toda una promesa. Sale a escena y a colación de una experiencia cercana nos regala su primer poema “La botella de vino”. Nos invita a deconstruirnos, a romper clichés, a no callar ante la lacra de la violencia de género. El público se vuelca y aprovecha para pedir temas. Alguien grita “odio” y Ainara lo reconduce al odio hacía una misma. Nos habla de “Zaragoza y sus recuerdos”, de su voluntad de ser “la luz de los campos de Machado” y nos ilumina con cada uno de sus versos. Le piden “empatía” y de nuevo, “puñetazos en palabras”. Maldice el orgullo que tanto hiere y nos demuestra que “la debilidad está en cerrar los labios”. Nadie quiere que los suyos dejen de hablar y aparecen nuevas propuestas: “Lorca”, “venganza”. Conocen su obra. Ainara recita un poema en honor al poeta granadino. “Muerta cayó Granada, muerta cayó por ti, poeta” y nos recuerda que, todavía hoy, “hay poesía enterrada en las cunetas”. El jurado se estrena valorando la última de sus obra que obtiene 26’5 puntos. Y, ahora sí, apagamos luces de sala y da comienzo la competición por el tanga de oro.

El azar ha hecho que el benjamín de la noche sea el primero en salir. Germán recorre las estaciones del año a partir del recuerdo del pintalabios “rojo puta” de un amor “convirtiéndose en ceniza”. Pizarras arriba. Hay un “4” que recibe el abucheo general de la sala. Finalmente, 24’3 puntos y el reconocimiento del público que es soberano. Acto seguido, es el turno de Abi. Dice estar en llamas por dentro pese a su voz dulce a la par que desgarradora. Se estrena con 24’1 puntos. Ignacio, el tercer participante, nos cuenta el exilio de su Argentina natal, el desagarro de la separación familiar y, el anhelo de felicidad para su tierra consiguiendo un total de 23,5 puntos. En cuarta posición sale a escena Laura Arch, toda una veterana. Denuncia que “el infierno tiene cuerpo de patio de colegio” a través de los ojos de una niña que olvidó que tenía alas. El bulling roba el corazón del público que la premia con 25’3 puntos. A continuación Iñaki, concursante reserva de última hora, sale a escena. “Soy el conductor de metro al cerrar la puerta viendo que te daba tiempo a llegar”, arranca con su voz profunda y pausada. Consigue captar la atención del público mientras roba pequeñas carcajadas y, nos recuerda la parte cruel que vive en cada uno de nosotros y que tanto nos cuesta reconocer. El público clama, pizarras por encima del nueve y la mayor puntuación por el momento: 27,8 puntos. Turno de Aytor. “Hoy nada somos” sentencia repetidamente sólo “un beso buscando dos labios”. Y, de la nada, saca 22 puntos. En séptima posición sube a escena Maria Valles. De forma conmovedora, nos revela que “siempre le ha acompañado una candidez de serie”, que para ella el proceso de escritura es como un parto y con su inocencia, retuerce los intestinos del público que rompe en aplausos. Las pizarras le otorgan una puntuación de 25’7 pero los 28 segundos de más le penalizan quedando, finalmente, en 23’7 puntos. Sin que nadie se lo espere, el octavo slammer hace su aparición caminando desde el fondo de la sala. Es Dante Alarido, maestro de maestros. Y lo demuestra de forma indiscutible con el recuerdo de su “yayo” ya difunto, que hace enmudecer por completo a la sala. Faltan palabras para describir la emoción que trasciende de cada uno de sus versos. Arranca emociones, arranca lágrimas y arranca vítores del público. Consigue una puntuación de 28’6 pero el exceso en 17 segundos reduce los puntos a 27’6. En novena posición, sube al escenario Héctor Ayala, un mejicano que denuncia la situación de su país donde “cuando alguien quiere justicia le toca una bala”. Se lamenta de los estereotipos al creerlos “hijos del narcotráfico” y remueve la conciencia ante los que “viviendo tranquilos” se quejan de su falta de libertad. Gritos de “olé tú” y 27 puntos en el bolsillo. La última en salir es Olza, nuestra campeona, que nos sorprende recitando en catalán un poema “a la mama, trucutú”. Se hace con 24’4 puntos pese a la baja calificación de dos pizarras que generan descontento entre el público.

Tras ésta primera ronda sube al escenario Isa, “la presi”, anunciando los tres finalistas de la noche: Héctor, Dante e Iñaki. Se realiza el descanso de rigor y, Ainara, nos regala un último poema que vuelve a subir la temperatura de la sala con “el quejido de placer” y “el aliento entrecortado” de dos mujeres amándose. De nuevo, hace de mano inocente para sacar el número premiado del lote de hoy y… ¡sorpresa! recae en Aytor, uno de los slammers participantes. Ésta noche está siendo mágica.

Héctor abre la segunda ronda con una interpelación a su abuela. “Mijito, si ya no digo mucho es porque nada es tan importante”, habla por boca de ella, pero dice tanto delamor de família que arranca aplausos entre el público. A continuación, es el turno de Dante que se toma su tiempo antes de empezar. Micro en mano baja del escenario y, de nuevo entre el público, se desgarra la voz hablándonos del miedo, del odio y la distancia donde “hubo cadenas pero también hubo lazos”, del cazador y su presa, y del amor al que se encomienda en caso de caer herido. Finalmente, el tercer finalista sale a escena. “Hola, me llamo Iñaki, y no soy ni más listo ni más sabio que nadie, pero lo que sé, lo sé”. Apodado “el señor de los silencios”, logra con su voz pausada y su mensaje de lo cotidiano hipnotizar a los asistentes. Nos habla de él, de su vida, de sus experiencias y de que “al final, los demonios tampoco son tantos”. Gritos de “Bravo” y aplausos más que merecidos.

Con los tres finalistas sobre el escenario tiene lugar la votación final. Un color por cada finalista, un público entregado, y una final muy reñida. Se levantan las cartulinas y, de nuevo, el amarillo arrasa. Iñaki, que llegó como suplente, se erige como ganador de la noche. Tras los obsequios, nos deleita con una última obra e, incluso con un tanga puesto por encima, consigue que el silencio haga su magia.

Foto de grupo, y la consigna final: “Salud, poesía y libertad!”.

Primera posición – Iñaki C. Nazabal

Segunda posición – Dante Alarido

Tercera posición – Héctor Ayala