Tercera Jornada – Temporada 2

by SlamPoetrySantako
2 años ago
399 Views

Viernes 13

Realizar el último slam del año en viernes 13 es, cuanto menos, arriesgado. No somos supersticiosos porque sabemos que el talento no es cuestión de suerte. Y si de algo podemos presumir en la sede de Santako, es de la calidad de nuestro aquelarre.

Minutos antes de empezar la función, se ultiman los preparativos en el backstage y se decide el orden para salir a escena. De acuerdo con la normativa, el ganador de la jornada anterior sale en primer lugar. Le toca a Iñaki quien coge al azar el papel con el nombre del que saldrá en segundo lugar, éste último saca el nombre del tercero, y así sucesivamente. Suerte o no, parece que los más veteranos saldrán primero mientras que la recién llegada ocupará la última posición. Con un poco de retraso como viene siendo habitual, y con la sala cada vez más llena, da comienzo la tercera velada de ésta segunda temporada.

<<Señor
La jaula se ha vuelto pájaro
y se ha volado
y mi corazón está loco
porque aúlla a la muerte
y sonríe detrás del viento
a mis delirios (...)>>


Sobre el escenario, Isa García recita “El despertar” (a León Ostrov) de Alejandra Pizarnik. “Qué haré con el miedo” repite una y otra vez entre la rabia y la frustración que produce el vacío de morir en vida, de perder la inocencia en una juventud que se antoja anciana. “Es la hora del silencio” recita, la misma sensación extraña que transmite. Oscura. De viernes 13.

Tras la bienvenida de rigor, y ya un poco más animados, Pablowski sube al escenario al tiempo que se va llenando cada vez más la sala. No paran de sacar sillas para todos los que aguardan de pie. Se inicia el ritual de agradecimientos a nuestra casa, La Sisqueta, y a las y los compañeros. Explica la normativa y las formas de auto financiación (caja de resistencia, merchandising, pack rock&roll) dejando claro que “tenemos de tó”. No cabe duda de que Pablowski tiene un arte especial para vender. Es el momento de repartir pizarras. Ésta noche multitud de manos se alzan ante la pregunta de cuantas personas no han venido nunca al slam. Eso nos gusta, estamos sembrando semillas. Una vez conformado el jurado, Pablowski recuerda la dinámica de la competición y, con un toque de humor negro, advierte que, en caso de empate reiterado entre finalistas, siempre podemos optar por jugar a la ruleta rusa con revolver de cinco balas. La luz de sala se enciende apaciguando las carcajadas de los asistentes.

Ahora sí, llega el momento de presentar a la invitada especial de la noche: Laura SocAixina. Ésta joven cantautora alicantina de “estética callejera y punki” aparece en escena, guitarra en mano, y nos embauca con su voz resquebrajada y rota pero llena de verdad. Como anticipaba Pablowski engancha y mucho. Mezcla valenciano y castellano en sus letras y nos habla de “traumas y desamoríos”, del dolor de la distancia, de la adicción a la persona amada, y de la nostalgia tras la ruptura. Tres temas contenidos en el álbum “Canciones de nadie”, cada cuál más intimo. La última canción, de la que se siente más orgullosa, es precisamente la que sirve al jurado para calentar pizarras. Nos cuenta que “ahora ya no mira al mar”, ya no espera la vuelta del ser amado ni justifica su marcha. Una canción de despedida que consigue 22’8 puntos entre aplausos del público. Con el corazón aún encogido y tal como recitaba Isa momentos antes: “Es el instante de poner cerrojo a los labios -y- oír a los condenados gritar”. Da comienzo la competición.

Iñaki C. Nazabal, sale en primer lugar, para dedicar una “carta a la siguiente generación”. Con su característica voz, profunda y pausada, se disculpa por no haber conseguido legar un mundo mejor que éste “basado en la explotación del otro”. Entiende la frustración pero nos pide conservar la esperanza y nos recuerda que “no hay nada más importante que querer y que nos quieran”. Emociona al público y consigue un total de 26 puntos. Acto seguido sube Olza, papel en mano. Interpela a su “petita gitana” a quien insufla fuerza para salir de nuevo del abismo de la pena, la depresión, la misma que tiempo atrás las unió y a la que vencieron. Le recuerda que ya una vez fueron curanderas, que “amar es de valientes”, y que deben “vivir la vida no como los muertos (…) sino como poetas”. Ésta terapia de slam se salda con 23’4 puntos. En tercer lugar, Dante Alarido hace su aparición desde el otro extremo de la sala para sorpresa del público y de los cámaras.  En un ejercicio de “honestidad brutal”, le confiesa a Bárbara, “la diosa de la misericordia de hierro”, ninguneada y temida por todos, que exterminaría a medio mundo para evitar su resignación. Hay rabia, ironía y desgarro en las palabras y en los actos pues, en pleno éxtasis, llega a subirse a una silla. La entrega tiene su recompensa en forma de 26’4 puntos. Turno de Eli Sanz quien, en catalán, nos habla del amor de madre hacia su hijo recién nacido y del miedo que la invade cuando, ya mayor y fuera de su regazo, ve el mundo en el que le ha tocado vivir. Se hace con 23’5 puntos. En quinta posición, Aytor Dorado, hace una oda a la vida, nos invita a tomárnosla “como un regalo”, a degustarla pese a los malos momentos antes de que sea demasiado tarde. Consigue 22’3 puntos en una sala que, a estas alturas de la noche, está a reventar de gente. A continuación, sube al escenario Laura Arch cuya voz dulce nos confiesa que “los sueños se construyen en un patio de colegio” mientras niñas y niños juegan dando rienda suelta a su imaginación. Y nos cuenta que ella sueña con preservar su inocencia y garantizar su equidad, siendo como son, semillas de poesía. Se gana al público que la vitorea y premia con 26’9 puntos. El séptimo slamer en salir es Germán Chocero. Nos sorprende con un torbellino de instintos destructivos, con “el alma en los pies” dada la necesidad imperiosa que tiene, pese a su musa en sueños, de escribir y de “escribirse” a si mismo. El público clama y se escucha un “¡Vámonooos!” entre el gentío. El benjamín se hace con 26,1 puntos. En octavo lugar debuta por primera vez en España Matt Lo Cascio, un argentino que nos conmueve con la mirada inocente de un niño de diez años durante el velatorio de su padre. Somos testigos de cómo, por primera vez, siente la tristeza en sus propias carnes y de cómo el amor de madre es capaz de “parar el tiempo” con una lágrima y de hacer “temblar los relojes” con una simple sonrisa. Y de la mezcla de emoción y carcajadas su relato consigue 24’2 puntos. El exceso de tiempo, con 24 segundos de más, le resta dos puntos quedando un total de 22’2 y el más que merecido reconocimiento de los espectadores. “1200 metros por segundo recorre una bala y el sonido del disparo suena a odio” reza Pablowsky para dar paso al penúltimo participante. Segundo Bouzón, con su habitual tono alegre y dicharachero, nos ofrece una “nadala” en catalán con ritmo de villancico entorno a los excesos de las fechas navideñas que le proporciona 24’7 puntos. Finalmente, se estrena sobre los escenarios Alliberat, la última participante de la noche. Dice que “no quiere hablar de tópicos típicos” pero nos traslada a la nostalgia del amor perdido, reniega “de lo bien que hacemos casi todo y de lo mal que amamos”, y nos confiesa la envidia que le producen “las primera veces que hacemos algo porque son las únicas que pueden presumir de no ser las últimas”. Esperemos que así sea y poder verla más veces sobre el escenario. Las pizarras, dos de ellas telépatas con 7’8, le proporcionan un total de 23’1 puntos.

Isa anuncia a los tres finalistas de la noche: Germán, Dante y Laura. Y continuando con el humor negro, nos insta a aplazar la ruleta rusa de descarte para enero. Tras la pausa de rigor, Laura SocAixina, invitada de honor, nos regala un nuevo tema. Y no uno cualquiera, el que compuso sobre una chica colomense de la que se enamoró y que le hace especial ilusión tocar aquí, en Santako. Al grito de “poeta” inicia los primeros acordes para decirle que “més bonica que tú seria impossible”. Aplausos más que merecidos para despedir a la “xiqueta” que nos ha robado el corazón. De nuevo luces bajas. Silencio. Comienza la segunda ronda.

Germán sale en primer lugar con una “lírica empapada de nostalgia” para hablarnos de Lorca, de su poesía y de su mirada sobre la calle del Carmelo que lleva el nombre de éste “poeta migrante granaino”. El público lo aclama al finalizar. Acto seguido, sobre el escenario, Dante entona los primeros versos de los Rolling Stones “Time is on my side, yes it is”, para trasladarnos a la niñez. “Que te elijan el último en el equipo del recreo, es duro pero tiene sus ventajas”, nos habla del rechazo y aislamiento que sufre quien es diferente, que te ayuda “a crecer libre del miedo de no pertenecer a nada” y, a la larga, a compadecer a quienes no lo hicieron y lo perpetúan ya en su vida adulta. Gritos de “¡Olé!”, la sala se entrega. Finalmente recita Laura, que nos regala una nana para contarle su hija las crueles verdades de éste mundo y “los monstruos” que acechan a otros menores que no corren su misma suerte. Lo hace de forma sutil, esperanzadora, sin romper la inocencia que es la llave de la felicidad. Abrumadora actuación que enternece a los asistentes.

Llega el momento de la votación final. Al grito de “¡1,2,3… slam!” se alzan las cartulinas y parece ser que hay disparidad de opiniones. El recuento proporciona un total de 11 votos al color verde esperanza que Laura sostiene en sus manos frente a las 8 rojas de Dante y las 5 amarillas de Germán. Por primera vez, Laura Arch gana un slam y nos transmite la emoción del momento. Se escucha un “¡Ya era hora!” entre el público que la aplaude de forma unánime. Se hace la entrega de premios y disfrutamos escuchándola de nuevo, ésta vez, con un auténtico “revolcón literario”. Dice que desea “convertirse en poesía y no ser poeta”, pero parece que llega tarde porque ya lo es y, de las buenas.

Mientras suena de fondo la canción “Bailaré sobre tu tumba”, las y los slamers suben al escenario para hacerse la tradicional foto de grupo. Queda la advertencia final de Pablowski: “Tenemos nivel suficiente para intentar ganar el slam nacional”. Realidad o no, la suerte está echada.

Primera Posición – Laura Arch

[J3T2] Laura Arch

Finalmente recita Laura Arch, que nos regala una nana para contarle su hija las crueles verdades de éste mundo y “los monstruos” que acechan a otros que no corren su suerte. Lo hace de forma sutil, esperanzadora, sin romper la inocencia que es la llave de la felicidad. Abrumadora actuación que enternece al público asistente.Por primera vez, Laura Arch gana un slam y nos transmite la emoción del momento.

Publiée par Slam Poetry Santako sur Vendredi 20 décembre 2019

Segunda Posición – Dante Alarido

[J3T2] Dante Alarido

Dante Alarido entona los primeros versos de los Rolling Stones “Time is on my side, yes it is”, para trasladarnos a la niñez. “Que te elijan el último en el equipo del recreo, es duro pero tiene sus ventajas”, nos habla del rechazo y aislamiento que sufre quien es diferente, que te ayuda “a crecer libre del miedo de no pertenecer a nada” y, a la larga, a compadecer a quienes no lo hicieron y lo perpetúan ya en su vida adulta.

Publiée par Slam Poetry Santako sur Jeudi 19 décembre 2019

Tercera Posición – Germán Chocero

[J3T2] Germán Chocero

Segunda Ronda. German Poesía Chocero sale en primer lugar con una “lírica empapada de nostalgia” para hablarnos de Lorca, de su poesía y de su mirada sobre la calle del Carmelo que lleva el nombre de éste “poeta migrante granaino”.

Publiée par Slam Poetry Santako sur Mercredi 18 décembre 2019